jueves, 23 de abril de 2015
domingo, 15 de marzo de 2015
Microrrelatos de amor
Este mes
temos uns microrrelatos excelentes! Pedímoslles que nos fixeran microrrelatos
de amor e o resultado é este:
Mi corazón roto
—
¡Feliz día de San Valentín! —le dice mi mejor amiga a Juan, su novio.
Me gustaría saber lo que se siente, eso de
entregar tu amor a una persona debe de ser precioso. Tristemente, hoy en día
nadie quiere a una niña “contaminada”, sin pelo y con ojos tristes de
enfermiza. Así que aquí sigo, sola otro catorce de febrero con mi corazón roto.
Era un dia como otro cualquiera,
despertarse a las ocho y media, desayunar, vestir a los niños para ir a visitar
a mi mujer, Sam. A Tomás y Samanta Jr. no les agrada la idea de ir a ver a mi
querida, pues la odian profundamente por abandonarnos. Aun asi, yo la seguía
queriendo como el primer dia, y por eso mismo le llevaba rosas cada semana.
Estábamos todos listos y fuimos a visitarla. Cuando le dejamos sus flores,
salimos del cementerio a comer en familia los tres.
Por fin había llegado el día que llevaba
esperando durante meses, el 14 de febrero. Estaba eufórica, la noche anterior
no había podido ni dormir de lo nerviosa que estaba. Cuando estaba sentada en
el sofá, sonó el timbre y, al abrir la puerta, me encontré con un mensajero,
unas flores y una tarjera que decía: «Tu querido anónimo te desea un feliz San
Valentín».
Vaya decepción más grande, yo estaba
esperando que llegara la nueva colección de cómics de mi autor favorito
Me desperté y me vestí. Miré el móvil y vi
qué día era hoy, 14 de febrero. Se supone que si quieres a alguien lo quieres
los 365 días del año, pero la sociedad no lo ve así. Ya son cinco años los que
llevo sentándome a las tres de la mañana en aquel banco, donde empezó todo.
Mucha gente debe de pensar que estoy loca. Puede, no sé, pero confío en que
estés en aquella estrellita que destaca en el cielo negro, y que me observas y
me acompañas siempre desde allí.
Lluvioso y frío febrero
Llovió. Llovió como nunca ese
mes de febrero. Llovió e hizo frío. Tanto frío como un invierno en Finlandia.
Tanto que calaba hasta los huesos. Y mis ojos estaban tan cansados y tan llenos
de miedo que solo supieron bailar con febrero… Llovió. Llovió como nunca en mis
pupilas.
Y eso de que no todo es blanco o
negro fue mentira aquel mes. Porque todo fue negro. Tan negro como el azabache
de sus ojos. Porque creo de verdad que mi mundo lloraba y suplicaba que la
oscuridad desapareciera.
Llovía y lloraba aquel febrero que te fuiste.
Ese amor
Ese amor que viene a la habitación cuando
estás triste, ese amor que te levanta la mano con el hocico para que lo
acaricies, que te pide que le des de comer. Ese amor, que anda a cuatro patitas,
no se puede explicar.
Iago o desemparellado
Era a véspera do baile de San Valentín e
Iago non tiña noiva, así que pediullo á máis fea do instituto, pero ela díxolle
que non. Pediullo á súa veciña Cecilia, que se cría Cleopatra, e díxolle:
—Como te atreves, simple campesiño, a
pedirme semellante cousa?
Preguntoulle á súa nai, pero díxolle que
non. Así que, moi triste, foi pedirllo á súa mellor amiga e, víndolle a cara,
díxolle que si, sen contarlle que ela tampouco tiña parella para non quedar á súa
altura.
Sin identidad
Cada beso que te daba estaba lleno de
amor, su corazón llevaba tu nombre, pero tú jugaste con él. Ella ahora recoge
cada noche los pedazos de su corazón herido y los intenta pegar con lágrimas
que salen de sus ojos verdes, pero ya no es el mismo. Mírala, idiota, la
destrozaste, te equivocaste.
El amor está en el aire
Érase una vez un gorrión que no sabía
volar. Vosotros diréis: ¿Cómo no va a saber volar si es un pájaro? Pues resulta
que a este gorrión le daban miedo las alturas. Se enfermaba cada vez que
despegaba las patas del suelo. Una noche, en la que podía acostarse más tarde,
descubrió en el cielo una hermosa bola blanca que resplandecía. Se quedó
maravillado, completamente enamorado de aquella preciosidad que estaba tan
alta, quería cogerla y acariciarla entre sus brazos, con tal ansia que cuando
se dio cuenta había despegado las patas del suelo y estaba volando en dirección
a la luna.
Un amor fuera de lo normal
Mi gato Manolo y mi perro Federico son muy
raros. Normalmente, los perros y los gatos se llevan mal, pero los míos se
quieren mucho. Pasan todo el día juntos, hasta comen del mismo cuenco.
Cuando quiero sacar a Manolo a pasear,
Federico quiere venir y si quiero sacar a Federico, Manolo también se apunta, y
yo no soy quién para decirles que un perro y un gato se tienen que llevar a
matar.
Espejismos
Siempre había pensado que eso del amor era
una chorrada sin sentido. Pero ahí estaba ella, tirando por tierra mis
argumentos. Cada momento con ella era dulce como una gota de miel. Todo en
ella era perfecto: su pelo, sus ojos, su boca… Pero lo mejor era su risa. Sus
dientes blancos asomaban por entre sus labios mientras su pecho subía y
bajaba al ritmo de la carcajada. Casi al final del día me había armado de
fuerzas para besarla. Me acerqué delicadamente, pero cuando iba a
hacerlo, ella se fue. Me desperté de golpe. “Mierda, otra vez no”.
Eu
xa rematara as tres botellas de viño que tiña gardadas para este San Valentín,
e a cea romántica para dúas persoas, á que só acudiu unha. Fun ao bar,triste e
abruado, e sentei na barra . “Señor, déame o máis forte que teña”, dixen. Grata
foi a miña sorpresa cando aquel home, serio e profesional, deume unha aperta.
Como cada mañá de tódolos 14 de febreiro,
encontrábame sentada no mesmo banco de sempre, coa miña rosa na man e un
baleiro no corazón. Xa era o quinto ano que facía o mesmo, e os meus amigos
aínda se preguntaban por que seguía vindo ao cemiterio o día dos namorados. A
resposta é moi sinxela. Non hai maior amor neste mundo que o dunha nai e a súa
filla.
As dúas tarxetas
Era o día de San Valentín, Laura e a súa
clase enviábanse tarxetas cada 14 de febreiro. Aquel día era especial para ela,
nunca ninguén lle dedicara unha, pero non perdía a esperanza. Acercouse
ao caixón agarrándose á mesa con coidado de non caer, si, tiña dúas tarxetas co
seu nome, abriunas contenta, pero non lle gustou o que poñía nunha delas: «Nunca
te amarán».
Laura colleu e rompeu as tarxetas sen dar
oportunidade de ver a outra. Martín, o neno que lle escribira a segunda,
sentiuse mal, xa que a el si que lle gustaba Laura, e o que dicía na súa
tarxeta era: «Sempre te quererei. P.D.: Eu serei os teus ollos».
miércoles, 11 de febrero de 2015
Este mes os proponemos...
¡Aventura y terror! Si te gustan los libros de aventuras o los de miedo, este mes tienes en la entrada de la biblioteca una selección de los mejores libros de estos géneros. ¡Ven a conocerlos los lunes y los viernes!
martes, 27 de enero de 2015
Los mejores relatos del mes de enero
Estos son los mejores relatos del mes de enero. Esta vez el tema era la
Navidad. ¡Disfrutadlos, que son muy buenos!
Era
Navidad, y Mónica estaba tan ocupada comprando regalos y más regalos que ni se
dio cuenta de que un hombre gordo vestido de rojo se había llevado a su hijo.
La Navidad
Aquella
noche venía Papá Noel. La noche de Navidad, me encanta.
Tenía
sed. Me levanto para ir a la cocina y... allí está el grandullón de rojo
entrando en las casas y llevando felicidad. Me quedo un rato mirando por la
ventana y oculta detrás del árbol para que no me vea. Espero que venga rápido a
mi casa.
Tarda un
rato en salir de casa de mi vecino. Yo pensaba que era malo y que no le iban a
dejar ningún regalo, pero aun así entró. Sí, es que es un héroe, el de rojo es
un héroe.
Me tapo
porque gira la cabeza hacia mi ventana. Vuelvo a mirar a escondidas. Yo pensaba
que los que se quedaban con los regalos eran los niños...
Una
decepción navideña
Como de costumbre el día 24 de diciembre,
toda la familia Stanford se reunía en nuestra casa para celebrar la Nochebuena.
Mi madre había preparado su famoso pollo relleno para ocasiones especiales, así
que nos sentamos a la mesa. Por un lado, estábamos todos los niños y, en vez de
estar comiendo, cada uno hablaba de lo que le había pedido a Papá Noel. Y por
el otro, los adultos hablaban de sus cosas.
Papá se marchó de la mesa y salió
corriendo para fuera con un gorro de Santa Claus en la cabeza y poco tiempo
después escuchamos algo en la chimenea. ¡Parecía Santa Claus! Entonces vimos
que algo se lanzaba hacía la chimenea, pero esa enorme bola gigante quedó ahí
encajada. Todos nosotros nos quedamos sorprendidos porque no había regalos. Y,
de papá, nadie supo nada nunca más.
Llegó
Nochebuena y, como siempre, toda la familia se juntó en la mesa. Se podía
comprobar cómo todos estaban en su contra puesto que nadie hablaba con ella,
parecía como si no estuviese… Y todo debido a aquel terrible pasado... Ella los
odiaba a todos, pero no dejaban de formar parte de su familia… Y al llegar el
anochecer, suelta un llanto como otro cualquiera, solo quiere que todo vuelva a
la normalidad, pero eso no va a pasar, los fantasmas no se pueden visualizar.
Polvorones
Él siempre hacía lo que le daba la gana.
Tan chulito, y ahora allí, en el salón. Y claro, no, no podía dar su brazo a
torcer. Mira que se lo habíamos dicho,
que están bien para la Nochebuena, pero es que a Juan, cuando se le metía algo
en la cabeza, no había forma de quitárselo. Y ya ves, allí en el salón, sin
haber conocido el nuevo año y
quedándonos sin el cotillón todos. Se lo habíamos dicho, que lo de
cambiar las uvas por polvorones era una salvajada, pero...
—Oiga, se lo llevarán al depósito, ¿no? Es
que este año me decidí a poner la alfombra nueva, ¿sabe?
jueves, 4 de diciembre de 2014
OS MICRORRELATOS DE NOVEMBRO: EUFORIA!
Estes son
algúns dos mellores microrrelatos deste mes, que tiñan como tema a euforia. Esperamos
que vos gusten!
MEU ANIVERSARIO
O meu
aniversario cadra un 17 de xaneiro e o ano pasado cadrou en venres. Resultou
que nun chuvioso venres cheguei a clase e ninguén me dixo nada. Pasaron as tres
primeiras horas e de súpeto aparecen tras de min todos os meus compañeiros
cunha tarta, unhas velas, un agasallo e un sorriso. Nisto comezan a cantarme o
aniversario e a euforia e a alegría percorreron polas veas e comecei a sentir
unha grande euforia.
EUFORIA
Estaba
inqueda no exame de Lingua galega, estudara moito para ese exame e non sabía se
ía aprobar ou non. Todos os meus compañeiros dábanme ánimo, pero, pola contra,
a profesora díxome que non sabía se ía chegar ao aprobado e meu ánimo baixou
moito. Pasaron dous días e a profesora trouxo os exames, púxenme outra vez
nerviosa, empezou a repartir os exames e o meu xustamente era un dos últimos.
Chegou á miña mesa e entregoume o exame: ¡¡¡APROVEI!!! Soltei un berrido, nese
momento estaba eufórica, os meus compañeiros viñéronme dicir que eles tiñan
razón, que sabía que ía aprobar.
Mi equipo
iba perdiendo, pero yo gritaba y animaba con todas mis fuerzas a mis
compañeros.
Quedaban un
par de segundos y solo nos llevaban un punto de ventaja. Entonces, Martín lanzó
el balón al otro lado del campo en un impulso de desesperación...
¡PIIIIIII!
¡Canasta! ¡Habíamos ganado! Me levanté de un salto, con lágrimas en los ojos,
pero en vez de mirar al héroe del equipo, me miraban a mí. Supongo que la silla
de ruedas hizo mucho ruido al caer.
Sentía a
euforia polo meu corpo, polas miñas veas, polos meus ósos, sentía o vento na
miña carfa, veía caras de horror polas ventás dese edificio que tanto odiaba,
veía recordos bonitos que ía deixar atrás, pensei na miña familia, quedaban
poucos metros para chegar ao chan, non quería ser un antes, pero non puiden
retroceder, era demasiado tarde...
¿ALUCINACIONES?
Abro sigilosa y con miedo la puerta del
armario, un unicornio vestido con mil capas de ropa me da la bienvenida a un
universo de desorden y color, yo no paraba de gritar, pero era un grito diferente, sentía como mi corazón iba como un coche en
carreras ilegales, creo que a esa sensación la denominan euforia. En fin, que…
tenía dos opciones: quedarme tres horas y colocarlo, o subirme en el unicornio
y salir de la habitación.
Fue algo incómodo salir por la estrecha
ventana… quizás algún vecino nos vio.
SEÑORA
La señora
Euforia siempre está contenta, viste de colores vivos y va riendo y gritando de
alegría: «Soy la mejor», «¡qué felicidad!», «puedo hacer de todo». Un día se
encontró con el señor Desesperación, que siempre vestía de negro y hablaba muy
bajito y con lágrimas en los ojos. Se enamoraron, pero su amor era imposible y
se suicidó sin esperana. A Euforia no sabemos si le dio pena o no, porque
siguió como siempre.
LA PLAZA EN FIESTA
La gente
estaba eufórica, los fuegos artificiales y los petardos hacían enloquecer a la
multitud que allí se había congregado en ese día de fiesta nacional. Nadie se
fijaba en la silueta que se hallaba sentada en un banco de la esquina de la
plaza. De repente, un petardeo, la gente grita eufórica, otro más. Nadie se da
cuenta de la silueta que cae al suelo en la esquina. Aquella que no entiende lo
que es la euforia, y que lo último que oye es un grito eufórico de la multitud
de la plaza.
LA SUERTE
Había una
vez un padre que, desde que tuvo trabajo, todas las Navidades comproba la
lotería del Gordo de Navidad. Pasaban los años y la suerte no lo acompañaba.
Un día,
dijo a su familia:
—Definitivamente,
este año será el último en el que pruebe suerte.
El 21 de
diciembre se fue a la cama y en sueños aparecían los niños de San Ildefonso
cantando su número:
—21 152.
—400 000
euros.
Se despertó
sobresaltado. Eran las ocho de la mañana. Salió hacia el taller.
Llegó a su
casa, se oía en la radio:
—21 152
—400 000
euros.
LIBERACIÓN
Estaba tumbado en la hierba. Sentía a los
pájaros volar libres por el cielo. Respiré hondo, y, por primera vez en años,
el aire olía a aire, y no a humo. Era tal y como lo había soñado...
Sentía como si tuviese algo en mi pecho
luchando por salir afuera. Algo que llevaba guardado dentro de mí desde hacía
años, que ahora peleaba por asomarse. Me levanté, y, mientras me alejaba, una
gran sonrisa comenzó a iluminar mi pálida cara.
Porque ya no estaba en un campo de exterminio. Porque ya era libre.
O MILAGRE DA VIDA
Laura non puido conter a euforia. Bágoas
de alegría corrían pola súa cara coma se dun torrente se tratara. Nos últimos
meses pasárao moi mal, mais o peor fora o día anterior, cunha dor que a invadía
por dentro sen darlle tregua, obrigándoa a esforzarse ao máximo. Cando, semanas
antes, o médico lle dixera que ían ter que acelerar a intervención, o corazón
pararáselle. Por iso, cando despois de todo, o doutor falou, non puido evitar
que esa alegría percorrera todo o seu corpo. E el soamente necesitara catro
palabras: “Parabéns, é unha nena”.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
En el mes de .... Los tebeos....
EL MES DE...
LOS TEBEOS
Durente todo este mes, en la biblioteca
del colegio podrás adentrarte en el mundo de los tebeos: Tintin, Asterix y Obelix... ¡Ven y disfruta de las aventuras del
intrépido reportero y de los dos galos más divertidos!
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Pequeños escritores: o noso concurso de microrrelatos
Durante todo
o curso os nosos alumnos da ESO e de 6º de EP participarán nun concurso de
microrrelatos. Cada mes terán que escribir unha pequena historia cun máximo de
100 palabras.
No mes de outubro tódolos microrrelatos tiñan que ter como tema o
medo. O resultado foi moi bo. Deixámosvos aquí algunhas das mellores historias,
escritas tanto en galego como en castelán:
OUTRA NOITE
MÁIS
A porta de madeira vella renxeu con forza,
esta noite máis que nunca, e eu refuxiábame debaixo da miña manta, que aínda
estaba fría. Apertando os ollos con todas as miñas forzas e pechando os puños
con tanto ímpeto que case sentía que me sangraban as palmas das miñas osudas e
escuálidas mans, comezaron a caerme pequenas bágoas, deixando ver así o
asustada que estaba. Desexei que fose unha pantasma, pero era o meu pai, outra
noite máis.
LA MENTE TE
PUEDE JUGAR UNA MALA PASADA
Te despiertas en medio de la noche y miras
con temor la sombra que desprende esa silla de escritorio situada en el fondo
de la habitación llena de ropa. Enciendes la luz, te tiembla todo el cuerpo...
pero ya puedes respirar con tranquilidad al comprobar que solo es un hombre
sentado afilando lentamente el cuchillo que está sujetando.
AS FASES DO MEDO
Non as coñeces? Chegados a este punto,
deberías. Non te preocupes, eu chas recordarei. O calafrío foi a primeira, a
que sentiches cando chegaches á casa e viches que a ventá estaba aberta. A
segunda foi o temor, cando te decataches de que non a deixaras aberta ao saír.
Debiches correr naquel momento.
Sentiches espanto despois, no momento de
ver unha silueta tranquilamente recostada no teu sofá. O terror percorreute
deseguido, cando lembraches quen era eu, e para que estaba alí. Nos teus ollos vin entón reflexado o
pánico, que che fixo compaña nos últimos intres da túa vida.
MI OSITO ROSA
Yo tenía un osito rosa de peluche. Mi osito era marrón, pero por las
mañanas aparecía manchado de rojo, y lo lavé tantas veces que se volvió rosa.
Mi osito rosa era el más bonito del mundo. Me protegía de la gente mala
que me hacía daño. Hacía lo que hiciese falta, porque me quería mucho.
Ahora ya no tengo a mi osito rosa. Me lo han quitado. Dicen que era
malvado, que él fue quien los mató a todos. Pero ellos eran malos, y mi osito
no. Si los mató, solo fue porque se lo pedí yo.
No sé por qué, pero hoy tengo más miedo de
lo normal. Eso de ver las películas de terror por la noche no me va. Estoy en
el salón, en frente de una muñeca de porcelana mirándome, se apaga la televisión
y se vuelve a encender, miro para la muñeca y no está. Me giro y la veo
cogiéndome del brazo. Creo que es por eso por lo que tengo más miedo de lo
normal.
INSEGURIDADE
Como cada día estaba sentado no seu escritorio, non miraba para ningures
pero a súa vista non paraba quieta. Sentíase inseguro dende que lle chegara
aquela carta, pois o escrito non era do máis agradable. O feito en cuestión
ocorrera unha semana antes, cando despois dun día intenso de traballo chegara á
súa casa e atoparase cun sobre de cor branco enriba da mesa da cociña.
Rexistrara o piso de arriba a abaixo pero non atopara signos de que alguén estivera
nalgunha habitación. Desde aquel día xa non durmía ben e a luz da súa mesiña de
noite non se apagaba xamais por medo a que na escuridade da noite aparecera un
ser ou algo estraño que lle puidera facer dano.
LAS MUÑECAS EMBRUJADAS
Matilda tenía seis años y vivía con sus padres y su abuela en una casa
de campo. A su abuela le gustaba colecccionar muñecas antiguas, incluso tenía
una habitación dedicada para ellas. Desde que la abuela murió hace dos años,
cosas extrañas pasaban en la casa y misteriosos ruidos venían de la habitación
de las muñecas. A veces cosas desaparecían y volvían a aparecer.
Una noche un ruido que parecía ser de niños riéndose despierta a
Matilda. Al abrir los ojos, una muñeca la miraba intensamente desde los pies de
su cama. En unos segundos lo único que ve Matilda es negro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


